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sábado, 12 de diciembre de 2015

La verdad oculta del Necronomicón


Howard Philips Lovecraft realizó a lo largo de distintas novelas, referencias a un libro que relataba contenía fórmulas mágicas para la invocación sobrenatural, además de dejar entrever un conocimiento particular de la relación espacio-tiempo.



Muchos lectores trataron entonces tratar de localizar una copia impresa de aquel misterioso libro, pero sus resultados fueron infructuosos

En todas sus versiones es considerado por los expertos como uno de los libros más peligrosos de la humanidad. Las ideas horribles y las verdades oscuras que este libro, de una manera terriblemente convincente, da a sus lectores a menudo han llevado a la locura y la muerte.

Además de las antiguas verdades y profecías premonitorias, el libro también contiene hechizos y encantamientos que en manos equivocadas puede crear un daño impensable.

No hay duda que es un libro que según afirman algunos contiene la realidad terrorífica de la historia oculta del mundo además de oscuros rituales con el poder de destruir toda vida en la tierra. Lovecraft a través de sus novelas despertó el interés sobre el Necronomicón tanto en sus seguidores más acérrimos, lectores curiosos y estudiosos del ocultismo. Con el paso del tiempo se ha discutido sobre su existencia.

Expertos han teorizado sobre este macabro libro y con el paso del tiempo también han aparecido muchas copias falsas del Necronomicón. Pero las mejores pistas sobre la verdadera historia detrás del mítico Necronomicón las podemos encontrar en los propios trabajos de Lovecraft. Es cierto que Lovecraft admitió que su Necronomicón era una obra de ficción, pero en su propia biografía sobre el Necronomicón en 1927, hace muchos errores deliberados que dan pistas sobre la verdad detrás de la ficción de Lovecraft. Según afirman muchos expertos, Lovecraft probablemente era consciente de que no era oportuno revelar la verdad a través de sus cuentos y novelas.

Lovecraft dijo que su Necronomicón fue escrito en el 700 d.C. por un árabe loco llamado Abdul Al-Hazred en Damasco.

Pero,¿quién fue el verdadero autor de este notable libro? El astrólogo y escritor Abu ‘Ali al-Hasan fue señalado por muchos como el verdadero autor aunque el místico judío Alhazen ben Joseph también fue propuesto.

La mayoría, sin embargo, sugiere que el verdadero nombre del loco árabe Abdul Al-Hazred era Abu ‘Ali alHusayn, conocido como Ibn al-Rawandi o Rhazes.

H. P. Lovecraft
Removiendo su misteriosa historia

Rhazes nació en el año 827 d.C. en Marwarrudh actual norte de Afganistán. Al principio de su vida se unió al Islam ganando el reconocimiento entre ellos. También estudió la Cábala, el Sufismo, el árabe y el gnosticismo cristiano.

Él escribo varios libros, tanto en la teología y la filosofía de los cuales sólo quedan algunos fragmentos. Después de algunos años estudiando el ocultismo Rhazes comenzó a realizar peregrinaciones y expediciones a lugares remotos y salvajes. Pasó varios meses con un desconocido maestro en el desierto de ad-Dahna antes de desaparecer por más de 10 años sin dejar ni rastro en el desierto rojo de Rub’ al Khali. Según su propia escritura, vivó durante este tiempo en la mítica ciudad perdida de Iran donde estudió enseñanzas antiguas y secretas.

Cuando se fue de Iran viajó a Alejandría, El Cairo, y luego a la necrópolis de Saqqara, en Menfis. Rhazes dedicó el resto de su vida al estudio de las ciencias ocultas y la escritura de su libro, “Al Azif”, el cual fue editado a unos pocos ejemplares entre los místicos árabes y teólogos. El libro se prohibió por su contenido y todas las copias conocidas fueron destruidas

A principios del año 1100 d.C., Al Azif fue traducido al griego probablemente en el monasterio de San Pablo, el anacoreta en Egipto, y al parecer le dio el título de “Νεκρονομικòν (Necronomicon)”. En 1211 d.C. la traducción griega estaba prohibida y todas las copias conocidas fueron quemadas por orden del Patriarca de Constantinopla Miguel IV.

A principios del siglo XIV el Al Azif se tradujo por primera vez al latín por Arnaldus de Villa Nova (1235-1311), probablemente basado en el libro original perdido del Al Azif. En 1389, el Papa Bonifacio IX prohibió todos los libros relacionados con el Al Azif, tanto la traducción de Arnaldus como la versión griega. Las órdenes de Bonifacio IX era quemar todas las copias que se pudieran encontrar. Algunas fuentes afirmaron que una de las traducciones griegas del Necronomicon llegó a Rusia en la caída de Constantinopla en 1453. El libro se mantuvo al parecer en la en la biblioteca privada del zar hasta la caída del imperio zarista.

Hay rumores sobre copias que se imprimieron durante el año 1500. Rasputín decía poseer uno de estos libros, que supuestamente era un regalo de la tercera esposa de Tsar Nicholas. No se conoce ninguna de estas copias hoy en día. La única copia conocida del texto árabe original “Al Azif” y la traducción prohibida griega fue destruida o robada cuando los beduinos saquearon el monasterio de San Pablo y quemaron su biblioteca en el año 1448 d.C. En 1541, el alquimista y místico alemán Theophrastus Paracelsus imprimó su propia traducción alemana de la versión al latín de Arnaldus.

Una copia del libro de Paracelsus se dice que fue tomado como botín por los suecos en Praga en 1648, pero fue probablemente destruido en el gran incendio en el Palacio Real de Estocolmo en 1697

Durante el año 1600, el inglés místico John Dee terminó su propia traducción al inglés del Necronomicón. El texto no se publicó hasta después de la muerte de Dee. Meric Casaubon imprimó la traducción al Inglés de Dee en una edición muy limitada en 1651. En 1652 el médico danés Olaus Wormius realizó una nueva impresión de Arnaldus en Alemania.


El Necronomicón de Simón

Otra de las versiones más conocidas es el llamado Necronomicón de Simón. Avon Books fue fundada en 1941 por la Corporación de Noticias de América (ANC) para crear un rival para la edición de libros de bolsillo. Avon publicaba novelas baratas, así como colecciones de cuentos dirigidas al público más joven.

Entre los escritores que fueron publicados se encontraba H.P. Lovecraft. Tras cambiar de propiedad un gran número de veces en los años 40, 50 y 60 Avon decidió dar un giro en sus publicaciones a mediados de la década de 1970. Se desconocen los motivos por el cual decidieron crear una versión propia del Necronomicón, pero lo que muchos afirmaron es que se trataba de algo más que del simple objetivo de hacer dinero.

De este modo, en 1977 Avon Books publicó el “Necronomicón de Simón”. Se tituló así debido que fue escrito por un hombre identificado sólo como “Simón”. El libro pretendía derivar su contenido desde la mitología Sumeria, sin embargo lo que realmente se trataba era más de la mitología Babilónica y su introducción trató de identificar los Grandes Antiguos y otras criaturas introducidas en Mythos de Lovecraft con dioses y demonios Sumerios y Babilónicos. Los cuentos presentados en el libro eran una mezcla de mitos mesopotámicos y una historia desconocida sobre un hombre llamado el “árabe loco”.

Lo extraño de la publicación era que el Necronomicón de Simon no tenía vinculación directa con los escritos de Lovecraft. De hecho, Lovecraft escribió muy poco acerca del Necronomicón, habiendo sólo unos pocos pasajes de sus historias en las cuales cita al libro. Tal vez el más conocido es:

“Que no está muerto lo que puede yacer eternamente, y con los evos extraños aun la muerte puede morir.”


Todas las copias originales conocidas del Necronomicón se mantienen bajo llave y no están disponibles al público. Varias organizaciones y sociedad por diferentes razones buscan todas las copias del libro que se encuentra aún en manos privadas. Cualquier intento de difundir el contenido del Necronomicón ha acabado en tragedias debido a accidentes que son atribuidos a la maldición que parece acompañar al libro, siendo un gran misterio todo lo que rodea el mundo del Necronomicón.

Hasta el día de hoy continúa la controversia y el Necronomicón sigue siendo buscado por algunos, mientras otros han aceptado como auténticos uno de los dos que se han publicado y ponen en práctica sus rituales.







fuente: greenlifes.net

lunes, 3 de marzo de 2014

Las poseídas de Loudun Urbano Grandier ¿sacerdote y brujo?

Presas de una verdadera histeria, las diecisiete hermanas del convento de las ursulinas de Loudun gritan que están poseídas por el diablo. Nombran al que hizo entrar en ellas al demonio: Urbano Grandier, sacerdote de una parroquia de la ciudad, en conflicto con la burguesía local.
Después de dos años de acusaciones, Urbano Grandier es encontrado culpable de brujería y quemado en la hoguera. Sin embargo, las crisis de posesión de las hermanas no terminan ahí.

Apariciones y posesiones

En 1632, la pequeña ciudad de Loudun en la provincia de Touraine tiene más de 14.000 habitantes, Entre mayo y septiembre, una terrible epidemia de peste mata a más de 3.700 personas. La población de la ciudad está desesperada, traumatizada. La calamidad es interpretada como signo de la cólera divina: en esta atmósfera de fin del mundo aparecen los primeros casos de posesión.
Durante la noche del 21 de septiembre, en el convento que abriga a diecisiete ursulinas, la superiora Juana de los Ángeles y dos hermanas ven aparecer el espíritu de su confesor, el prior Moussat, que murió víctima de la peste algunas semanas antes.

El exorcismo de la superiora, detalle de un grabado del siglo XIX (Paris, Biblioteca Nacional).

En los días que siguen, extraños fenómenos se manifiestan: una bola negra vuela a través del refectorio, un fantasma se pasea por los pasillos. A principios de octubre, varias hermanas manifiestan señales de demencia, gritan y ruedan por el suelo. Las contorsiones se generalizan y pronto el convento entero es afectado. Los sacerdotes acuden y la conclusión no tarda: las ursulinas están poseídas, victimas del maligno. Siguiendo la lógica de los sacerdotes, Lucifer no puede aparecer si no ha sido invocado por un brujo. Por lo tanto, en alguna parte, hay alguien culpable de este acto demoníaco.
De toda la región, luego de toda Francia, llegan sacerdotes. Realizan sesiones de exorcismo, acorralando al diablo, buscando al hombre que lo hizo venir. El 11 de octubre, una religiosa poseída, según dice, por el demonio Astaroth suelta un nombre: el de Urbano Grandier, sacerdote de la iglesia de San Pedro del Mercado, en el centro de Loudun. Surgió un culpable, otras hermanas lo acusan a su turno y, en la ciudad, los rumores se extienden con prontitud: Urbano Grandier es un brujo. El pueblo ya ha juzgado.

Atestado de una posesión

Acta establecida por el señor de Laubardemont, encargado del sumario del proceso Grandier.
Lo que es francamente admirable, habiéndosele ordenado en latín (al diablo) que le permitiese (a Juana de los Ángeles) juntar las manos, se observaba una obediencia forzada, y las manos se juntaban aunque temblando. Y el Santo Sacramento recibido en la boca, quería, soplando y rugiendo como un león, devolverlo. Ordenado de no cometer ninguna irreverencia se veían cesar (las manifestaciones) y el Santo Sacramento descender al estómago. Se veían arcadas para vomitar y, siéndole prohibido hacerlo, cedía (...) Y ordenado (el diablo) de decir el nombre del tercero (la poseída) se convulsionaba todavía más, hundiendo la cabeza, sacando la lengua con movimientos indecentes, soplando, escupiendo y levantándose muy alto (...) El cuerpo de la hermana, siendo acostado sobre el vientre y tomando sus brazos hacia atrás tuvo grandes y violentas contorsiones, como también sus pies o manos, los que se hallaban tan unidos, e incluso las plantas de los dos pies, que parecían pegados y amarrados por unos fuertes lazos. Varias personas trataron inútilmente de separarlos.

Grandier, un sacerdote molestoso

Urbano Grandier es un hombre alto y bien parecido, vivaz e inteligente. Cautiva a su auditorio cuando sube al púlpito, aunque se le reprocha su libertinaje y, muy especialmente, su gusto por sus parroquianas. El asunto, hasta entonces religioso, se convierte poco a poco en político. El hombre no entró nunca al convento de las mujeres: pero la ciudad entera habla de él, las ursulinas lo saben y empiezan a soñar con él. Los burgueses de Loudun critican su arrogancia y su extrema ambición. Los capuchinos, también instalados en Loudun, aprovechan el juzgamiento de Grandier para denunciarlo como autor de un violento panfleto en contra de Richelieu. Da la casualidad que el barón de Laubardemont, comisario del ministro cardenal, llega a la ciudad en septiembre de 1633, en una misión sin relación con el asunto. Ahí sólo escucha hablar de las sucesivas crisis de las religiosas, de los exorcistas que acoden y de las presunciones contra el sacerdote de San Pedro. De regreso a Paris, se hace asignar la causa. El 8 de diciembre, está de vuelta en Loudun con plenos poderes, encargado por Richelieu de instruir el proceso contra Grandier.

Un proceso ejemplar

Al día siguiente de su llegada, Laubardemont hace arrestar a Grandier. Manda registrar la casa del sacerdote, sin encontrar nada comprometedor y durante el mes de enero de 1634, recoge declaraciones y testimonios. Del 4 al 11 de febrero, interroga a Grandier. El sacerdote niega las acusaciones de brujería y luego rehúsa contestar las preguntas de Laubardemont.

Una reclusa poseída, escena de la película Los Diablos, de Ken Russel (1970).
En su convento, sometidas a exorcismos periódicos, las poseídas aún no son liberadas. La gente va a verlas contorsionarse, gritar el nombre de su demonio, e injuriar a los sacerdotes. Laubardemont decide separarlas para examinar cada caso: lo que no impide al público asistir, en masa, a los innumerables exorcismos. Los médicos, invitados por Laubardemont para observar a las poseídas, entregan rápidamente su conclusión: "Encontramos que en todas estas cosas las fuerzas y los medios de la naturaleza están absolutamente sobrepasadas..." El caso está concluido: las religiosas son victimas de lo sobrenatural. El proceso se abre el 8 de julio de 1634. Se designan doce jueces, que llegan de pequeños tribunales de la región. Leen los informes del sumario realizado por Laubardemont, interrogan a las poseídas y buscan en Grandier "pruebas extraordinarias". Así, una cicatriz en el pulgar indica el punto, antigua herida que se habría infligido para firmar con su sangre un pacto con el diablo. La insensibilidad de un hombro se convierte en la prueba de que el maligno se apoderó de esa parte de su cuerpo y la hizo escapar a las leyes de la naturaleza. Estas pruebas son consideradas decisivas. El 18 de agosto, a las 5 de la mañana, los jueces pronuncian la sentencia. Dos horas más tarde, Laubardemont recoge a Grandier en su prisión. Es sometido a la pregunta, es decir, torturado; luego, hacia el mediodía, llevado a la plaza del mercado donde lo espera la hoguera. La histeria de algunas monjas le cuesta la vida a un hombre culpable de haber sido solamente el objeto de sus fantasías.

Urbano Grandier sometido al suplicio (grabado del siglo XIX)
Las poseídas se han convertido en una atracción que la gente viene a ver de lejos: las crisis, todavía espectaculares, continúan varios años después de la muerte de Grandier, hasta el día en que la más virulenta de las poseídas, Juana de los Ángeles, cambia de personaje y se convierte en una visionaria habitada por Dios.

El siglo demoníaco

En 1598, Enrique IV promulgó el edicto de Nantes y pone fin a las guerras de religión. Rápidamente, la intolerancia encuentra otras vías para expresarse: el siglo que comienza es más abundante en casos de brujería y de posesión que ningún otro.
La brujería se extiende en el campo y afecta a los pobres, la posesión se concentra en las ciudades y toca a los burgueses. A principios del siglo XVII, decenas de casos se instruyen en Bretaña, Franco Condado, Lorena, Alsacia, Poitou, Béarn, Provenza... Los poseídos son más frecuentemente mujeres que hombres. Algunas adquieren celebridad: Nicole Aubry, Juana Féry, Marta Brossier.

El caso que causa más revuelo es el proceso de Gaufridy que se lleva a cabo en Aix-en-Provence, y que dura más de dos años, entre 1609 y 1611. El año siguiente se publica un libro que relata detalladamente los hechos: no puede excluirse que su lectura no influirá en los casos posteriores, especialmente el del Faubourg Saint Jacques, entre 1621 y 1622; de Loudun, entre 1632 y 1640; de Louviers, entre 1642 y 1647, y de Auxonne, entre 1658 y 1663.

miércoles, 15 de enero de 2014

El vudú

Culto mágico y muertos vivos

Incluso en nuestros días, el vudú sigue vivo en Haití, sobre todo en los estratos populares de la sociedad. Fascina con sus ritos mágicos y con los zombis, que son personas muertas que unos hechiceros llamados “ boko ” pretenden poder sacar de sus tumbas para hacer de ellos sus esclavos.
En 1980, el extraño caso de un campesino haitiano llamado Clairvius Narcisse llamó la atención de algunos investigadores sobre un tema que estaba hasta entonces relegado al campo de la superstición.


El “polvo que fabrica zombis”

Algunos investigadores han supuesto que los hechiceros haitianos utilizaban un polvo especial para transformar a sus víctimas en zombis. Este veneno era vertido a menudo en un zapato o en la espalda de una persona para que su piel quedara impregnada. Según el Dr. Wade Davis, de la Universidad de Harvard, estaría hecho con huesos humanos reducidos a polvo y sacados de un cadáver, dos lagartijas recién muertas, los huesos secos de un sapo grande, el Bufo marinas , que es muy venenoso y los restos de un gusano. Se agregarían también algunas plantas; como una especie de albizzia, que contiene saponina, la que puede perturbar la respiración, el pois gratter y dos peces de mar, como el pez globo que contiene tetrodo toxina. Los animales se asan y luego se muelen en un mortero con los demás ingredientes y, finalmente, se para todo por un cedazo.
La tetrodo toxina provoca una parálisis que produce inmovilidad total durante la cual la frontera entre la vida y la muerte se vuelve incierta, aun para los médicos más experimentados. Para Davis, el “boko" utilizaría una ayuda material el veneno, que aumentaría sutilmente el temor de la víctima, pero que funcionaría aún mejor si ella está persuadida de que su torturador posee estos poderes y cree realmente en el vudú.

Vuelto a la vida

Narcisse se había presentado dieciocho años antes, el 30 de abril de 1962 en el hospital Albert Schweitzer de Deschapelles, quejándose de fiebre y dolores. Su estarlo empeoró y, el 2 de mayo, fue declarado muerto por dos médicos en presencio de su hermana Angelina. El cuerpo fue dejado en la cámara de frío del hospital hasta ser enterrado, el 3 de mayo, en un cementerio de su aldea. Diez días más tarde, se colocó una lápida recordatoria en su tumba.
En 1980, Angelina se encontró con un hombre que se presentó diciendo que era su hermano muerto. Le dijo que había sido transformado en zombi a causa de un problema de sucesión con otro de sus hermanos, quien le habría pagado a un "boko” para ello. Recordaba su “agonía”, los llantos de Angelina y la impresión que había tenido como de flotar por encima de su cuerpo. Enseguida, lo habían sacado del ataúd y después de su "resurrección" lo habían llevado a los alrededores de Cap Haitien y obligado a trabajar durante dos años como obrero agrícola en una plantación, junto a otros zombis.
 
Peregrinaje vudú a la cascada "Salto del Agua", en Ville Bonheur (Ciudad Felicidad), en Haití
Aunque se había dado cuenta de su situación, no podía reaccionar y vivía como en un sueño, bajo la impresión de que los acontecimientos se movían en cámara lenta. Podía comer normalmente pero la sal le estaba prohibida. La muerte de su amo libera a los zombis de la fuerza que los mantiene de alguna forma prisioneros y Narcisse no podía pensar en volver a su aldea natal hasta la muerte de su hermano ya que sentía todavía mucho miedo de él. No quiso nombrar a los que lo habían sacado del cementerio y mantenido en esclavitud.
El asunto tuvo tal resonancia que, en 1981, un equipo de la BBC fue enviado al lugar para efectuar una investigación. Lamarque Douvon, director del centro de psiquiatría y neurología de Puerto Príncipe, que se interesaba desde los años 50 en el vudú, decidió verificar las declaraciones de Narcisse.
 
Un lado negro y uno blanco. De acuerdo con su maquillaje,
el hechicero vudú puede ser maléfico o bienhechor.
Junto a su familia, preparó una serie de preguntas cuyas respuestas sólo podían conocer ellos, con el fin de confundir a un eventual impostor. Sin embargo, Narcisse respondió correctamente a todo, convenciendo a Douvon de que este fenómeno era real. Sin embargo, como ni su familia ni los habitantes de su aldea querían volver a verlo, Narcisse fue admitido en la clínica de Douvon y, después, en una misión bautista.

El culto vudú
Según el culto vudú, un dios, llamado también llamado "Gran Maestro”, que está por encima de todo, ha creado a unos espíritus, los "loa", para servir a los hombres. Después del bautizo católico, el adepto se pone bajo la protección de su “loa raíz” una especie de espíritu tutelar de la familia. Más tarde, es revestido con una nueva personalidad durante una ceremonia de iniciación y debe servir al "loa maestro en jefe”, quien de ahí en adelante dirige su vida. La toma de posesión del maestro se realiza en una ceremonia donde algunos animales, especialmente aves, son inmolados, los oficiantes son el “uga", sacerdote vudú, o "mambo” si se trata de una mujer, el “boko" o mago que puede hacer tanto el bien como el mal, y el "loup-garou” o hechicero, Todos ellos son inseparables.

Los zombis

Uno de los aspectos más controvertidos del vudú se refiere naturalmente a la existencia de los zombis y muchos científicos tratan a las personas afectadas como enfermos mentales. En su lugar de origen, el zombi es objeto de temor y también de piedad, ya que su calvario es visto como una maldición. Sucede, a veces, que a los difuntos se les corta la cabeza para que no se transformen en zombis.
Pareciera que existen tres clases de zombis. El "zombi astral”, elemento del alma que puede ser transmutado según la voluntad de quien la posee; el “zombi cadáver", zombi de carne y hueso que se puede hacer trabajar, y el “zombi sabana", antiguo zombi que ha vuelto al estado de ser vivo. Estudios recientes, como el realizado por el Dr. Wade Davis de la Universidad de Harvard, autor de un libro muy completo sobre el tema, publicado en 1985 y titulado Vudú, han demostrado que es posible llegar a detener casi completamente el ritmo cardiaco de un ser vivo y darle la apariencia de un muerto, utilizando ciertas sustancias. Luego, el hechicero y sus ayudantes esperan que la familia haya partido después del entierro, exhuman el cuerpo de su ataúd y se apoderan del difunto.
 
El culto vudú sería capaz de despertar a los muertos.
 Escena del El Imperio de las Tinieblas, de W. Craven, 1987
Davis notó también que aquellos que se transformaban en zombis eran personas a quienes se reprochaba algún comportamiento censurable (problemas de tierras, ambición excesiva, seducción de la mujer de otro hombre, difamación) y que eran juzgados por sociedades secretas haitianas llamadas Bizango. Así, por ejemplo. Narcisse tenía efectivamente un litigio de sucesión con su hermano y éste parece haberle hecho pagar caro por ello.

Orígenes africanos del vudú

En el Togo y en el antiguo Dahomey, el término vudú se utilizaba para referirse a unas divinidades que representaban a las fuerzas de la naturaleza. Los hombres las invocaban para obtener felicidad en su vida y también cumplían un papel importante en la prevención y en la curación do las enfermedades.
En el siglo XVI se inició el comercio de esclavos africanos hacia Haití. Ellos llegaban con sus tradiciones y sus costumbres y, a pesar de las campañas efectuados por la Iglesia, los cultos africanos permanecieron vivos, al igual que en el Brasil, donde se llaman candombe o macumba y en el Caribe.

El vudú, sin embargo, recibió algunas influencias del cristianismo y las adaptó. Así, por ejemplo, algunos espíritus corresponden a santos católicos. Estas modificaciones lo han alejado del culto original venido de África.

martes, 14 de enero de 2014

El malleus maleficarum

Un tratado para luchar contra los brujos

La brujería es, en su origen, una sobrevivencia de las religiones paganas en las que los fieles creen poder comunicarse con las fuerzas de la naturaleza. Al pasar el tiempo y a medida que el Cristianismo gana terreno, se presenta al brujo como manteniendo relaciones con el diablo; por eso es perseguido por la Iglesia Católica que es, de ahí en adelante, todopoderosa.
Hacia el año 1483 aparece el Malleus Maleficarum (El Martillo de los Brujos), manual para combatir a los demonios, que se convierte rápidamente en el breviario de todos los inquisidores.
 
Escena de exorcismo de Goya (Madrid, Museo Lázaro Galdiano)

Una nueva forma de herejía


Según la tradición, el brujo es aquel que sabe obtener, por medios mágicos e inconfesables, satisfacciones espirituales y materiales. Personaje ambiguo, capaz de hacer el mal, pero también de curar, es a la vez temido y respetado por las poblaciones campesinas, las que suelen atribuir grandes virtudes a las pociones que éste prepara. Pero desde el siglo X, la Iglesia Católica ve en él a un enemigo que encarna la sobre-vivencia de las prácticas pre-cristianas y a un herético que se ha convertido en el servidor del diablo. Ya por el año 900, la brujería es denunciada por el monje Regimon de Prüm. Luego, en 1270, aparece el Summa de Officio lnquisitionis (el Tratado del Oficio de la Inquisición) que dicta las penas a los seguidores del demonio.
 
Una hoguera de brujas, madera grabada en 1555.
En 1535, en la ciudad de Tolosa, un bullado proceso se lleva a cabo en el tribunal de la Inquisición. Sesenta y tres hombres y mujeres acusados de herejía confiesan bajo tortura adorar al diablo y asistir a aquelarres. Desde esa época los crímenes de herejía y de brujería van unidos. Un demonólogo de la época, Juan Vinetti, en su Tractatus contra demonum invocatores (Tratado contra los invocadores del demonio), de 1450, incluye de manera explícita la brujería en la herejía.
Pero es sobre todo en el siglo XV cuando se desarrolla una violenta represión contra la brujería. El mismo Papa interviene: Inocencio VIII promulga, en 1484, una bula, Summis desiderantes que condena la brujería, como ya lo habían hecho las autoridades de la época. La publicación del Malleus Maleficarum se inscribe en este contexto. Por lo demás, no es el único código destinado a guiar a los inquisidores, ya que se inspiran también en otros manuales del mismo género: el Practica Officii Inquisitionis (Práctica del Oficio de la Inquisición), escrito por el inquisidor Bernard Gui (personaje que Umberto Eco hace aparecer en su novela El nombre de la rosa ) y el Directorium Inquisitorum (Guía de los Inquisidores), redactado por Eymerich.

Inquisición

La Inquisición es un tribunal religioso de excepción encargado de perseguir a los heréticos, que son entregados después al poder civil para sufrir su condena.
Creado en el siglo XIII para luchar contra los heréticos cátaros y valdenses, se extiende progresivamente a los brujos y a los adivinos. Debe su nombre al procedimiento inquisitorio, el que da al juez un papel preponderante en la conducción del juicio. Así, los inquisidores buscaban ellos mismos a los sospechosos y podían citar a todos los habitantes de un pueblo. Numerosos medios de fuerza son empleados para obtener confesiones, incluyendo la tortura. Las penas más graves son el encarcelamiento a perpetuidad, junto con la confiscación de los bienes y frecuentemente la hoguera.
En Alemania y en España, la Inquisición tiene un auge particularmente importante. Se hace notar por terribles exacciones principalmente en España, donde el siniestro inquisidor general Torquemada (1420-1498) recibió incluso la desaprobación del propio papa Sixto IV.

Brujas, más que brujos

El Malleus Maleficarum se debe a dos inquisidores dominicos, uno de ellos Jakob Sprenger (1436-1505), superior de un monasterio.
 
Portada de la edición original del Malleus Maleficarum. La más grande de las virtudes,
la piedad humana, reza la leyenda.
El propósito de los autores es convencer a la población de la realidad de la brujería y entregar a los inquisidores un método para tratar lo que consideran una forma gravísima de herejía. El papel que se deja a la delación es importante y el recurso de la tortura, llamada “pregunta”, se utiliza si es necesario. Esta última aparece como un medio, entre otros, para obtener confesiones, y los tribunales religiosos no son los únicos en utilizarla. Los autores hacen notar que la brujería es un fenómeno esencialmente femenino. Al respecto, sólo constatan un hecho: los juicios por brujería afectan mayoritariamente a mujeres Las cifras de las cuales disponemos muestran que un hombre por cada tres o cuatro mujeres es condenado por ese crimen. Se hace manifiesto el antiguo sentimiento de misoginia o, en todo caso, el recelo de la Iglesia hacia las mujeres; las hijas de Eva son, para la Iglesia, un foco de eterna tentación. A esto se agrega un temor a la sexualidad encamada por las mujeres. Las páginas del Malleus Maleficarum relativas a la mujer dicen mucho sobre el temor y el desprecio que estos dominicos les profesan.
El Malleus Maleficarum inspira a una serie de textos similares que alimentan, a su vez, los veredictos de numerosos procesos. Por toda Europa se extiende la lucha contra la herejía, variando su visión en las distintas épocas. Las más conflictivas requirieron una mayor represión. Alemania se caracterizó por ser la más sangrienta. La violencia de los jueces era a veces tan extrema, que suscitaba sublevaciones. Ciertos inquisidores fueron asesinados, como el fanático Conrado de Marburgo. En el Nuevo Mundo también se practicaron juicios por brujería, como el muy famoso celebrado en 1693 en Salem.
Después de alcanzar su apogeo a principios del siglo XVI, esta represión comienza a declinar hacia el siglo XVII. Pero fue tan intensa por mucho tiempo que la expresión “caza de brujas" todavía permanece en nuestros días como sinónimo de persecuciones arbitrarias e inicuas, Persecuciones vanas por lo demás, ya que brujos y brujas siguen llevando a cabo sus misteriosas prácticas, o abusando de la credulidad popular en varios lugares del mundo.

Pequeño recorrido por el mundo de la brujería moderna

En Auvernia. En Saint-Anthème, alfileres y luego piedras atacan la granja de Buriane. El hecho suscita tal conmoción pública que la televisión llega al lugar en 1985. Sin embargo, no se encuentra ninguna explicación. Varios videntes tratan de dilucidar el caso, hasta que un mago deshace el maleficio y señala al culpable; una vecina que es bruja.
En China. Durante el Año nuevo lunar en 1980, la radio difunde un mensaje prohibiendo a todas las brujas salir de sus casas. El mismo año un parlamentario, diputado de la provincia de Heilongjiang (noreste del país es acusado de brujería y relevado de sus funciones.
En Tanzania. Monseñor Emmanuel Milingo, obispo de Lusaka, comparece frente a otros religiosos acusado de brujería, por practicar la imposición de las manos y jugar al curandero, poder reservado en la cristiandad a los santos y a viertes reyes.
En Zimbabwe. El Ministro de Salud, Ushewokune, anuncia en 1980 que está convencido del real poder de los brujos curanderos. A tal punto, que piensa incluso pedirles a los médicos que ayuden oficialmente y que tengan “un papel vital para restaurar la salud”.

En Estados Unidos. El país del capitalismo triunfante hace honor a su reputación, probando que todo puede ser vendido, incluso implementos de brujería. En 1980, una cadena de tiendas llamada The Sorcerer (“El brujo) lanza al mercado artículos de este tipo, tomando simplemente la precaución de indicar en el producto que su uso requiere cierto grado de iniciación.
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